En el mercado de Nairobi me acerqué a la primera pescadería que vi, atraída por la belleza de los pescados expuestos. Naturalmente, en seguida saqué la cámara dispuesta a llevarme, aunque sólo fuera en imagen, uno de aquellos animalitos. Inmediatamente un joven pescadero me detuvo mediante un gesto, se dirigió a la vitrina, sacó el pescado y se colocó de manera que mi foto pudiera salir perfecta. Verdaderamente, los kenianos son amables y de sonrisa fácil. Me gustó mucho caminar por la ciudad sintiendo que la rara era yo (soy blanca).
martes 31 de julio de 2007
Hermosos el pescado y el pescadero
Publicado por
Lourdes D.R.
a las
19:55 [enlace permanente]
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1 comentarios:
Vaya... muy servicial el pescadero, pero la fotografía, como tal, no me parece buena. La imagen, sin embargo -y a pesar de no ser amable-, es buena. Hace pensar en el caos y la futilidad humana.
Es triste.
Saludos.
Gracias.
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